domingo, 29 de mayo de 2011

Minificciones II

Mi pez se llama Arcadio. No le puse ese nombre, ya venía con él. Ahora que lo pienso es un nombre muy bonito, como que lleno de bondad. No le pondría Arcadio a ningún hijo mío. No se lo merecen. Todos los hombres son malos. El único momento en que son buenos es cuando se les concibe, cuando todavía no salen a este mundo. Tal vez no deberíamos sacarlos a nuestra realidad, no sería justo. Nunca le pondría Arcadio.

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