
“El buen ciudadano es aquel que no puede tolerar en su patria un poder que pretenda hacerse superior a las leyes”.
Marco Tulio Cicerón, jurista, político, filósofo y orador romano, nació en 106 a.C. y murió en el 43 a.C. en la Roma republicana. Hablar de este personaje es de suma importancia, ya que es una muestra del alto grado de conocimiento que podemos obtener a través del pensamiento libre y racional.
Cicerón, tuvo unos estudios y educación lleno de matices y multiplicidad de acepciones filosóficas gracias a la cultura helénica fuertemente arraigada en él: sus planteamientos relativos a la moral estaban cercanos al estoicismo, mientras que en gnoseología defendía un escepticismo moderado; todas estas influencias y lecturas darán al cabo en el eclecticismo y en él sintetizará la tradición griega rescribiéndola en latín. Mostró siempre una actitud antidogmática y recogió aspectos de las diversas corrientes. La originalidad de sus obras filosóficas es escasa, aunque con sus condensadas exposiciones se convirtió en un elemento crucial para la transmisión del pensamiento griego.
En este pequeño escrito pretendo abordar no su biografía, la cual todos podemos conocer a través de los escritos de Plutarco y los humanistas del renacimiento, sino una de las características por las cuales se identifica a Cicerón: el uso de la oratoria.
La oratoria, perteneciente a la retórica, es el arte correcto de hablar con elocuencia. Este género literario se especifica en distintas formas, como el discurso, la disertación, la conferencia, el sermón, entre otros; el cual se propone influir en la opinión o en los sentimientos de la gente por medio del habla. Marco Tulio Cicerón se distinguió en esta rama, llegando a ser no sólo uno de los más grandes oradores de Roma, sino de la historia de la humanidad.
Esto se puede hacer constar en un hecho histórico: la oposición de Cicerón a la conspiración Catilina. En el 64 a.C. Marco Tulio fue elegido como candidato a Cónsul por la mayoría de la aristocracia romana, en contra del otro candidato Lucio Sergio Catilina. Este último, al perder de nueva cuenta contra Cicerón, decide organizar un golpe de estado, derribando al gobierno e imponer una dictadura. Sin embargo, Cicerón, fiel defensor de la república como forma de gobierno, pudo contener la situación y expone a Catilina ante el Senado. En ese recinto se expusieron los cuatro discursos (Catilinarias) pronunciados por Cicerón a fin de conseguir la ejecución de los conspiradores. Esto constituye la muestra más célebre de su brillante oratoria, de gran poder emotivo, ya que, a través de su discurso pudo llegar a su fin deseado y convencer a una gran audiencia.
La oratoria es un gran medio de interlocución para lograr el correcto dialogo entre las partes. A partir de la práctica de este arte podemos exponer sin fin de temas y presentar nuestras ideas de una forma clara y precisa, no cualquiera pude exponer un tema ante una gran audiencia, se necesita de mucha práctica, además de obtener habilidades de gesticulación y movimiento corporal.
Por último, me gustaría mencionar un punto que me llamó la atención. Dentro de las Catilinarias, Marco Tulio invoca una frase celebre que solamente un hombre tan cultivado e inteligente como él puede hacerlo. La frase es: "¿Hasta cuándo, Catilina, abusarás de nuestra paciencia?”
Esta frase se puede evocar en nuestros días y la podemos aplicar ante nuestra lamentable realidad social, llena de abusos e injusticias, donde un Estado donde reina la impunidad y la corrupción, es incapaz de imponer orden para lograr la convivencia social, que durante tantos años el pueblo mexicano exclama al vacío sin que nada ni nadie le responda. Ya es hora que nosotros como seres pensantes y racionales, actuemos en lo personal y lo social para cambiar esta situación. Es la hora para responder: ¿hasta cuando, abusarán de nuestra paciencia?, ¿hasta cuando?