Este escrito lo presente en la mesa de trabajo #3 en el 9° Congreso Nacional Liberal de Avanzada Liberal Democrática celebrado los dias 21 y 22 de agosto del 2009 en San Luís Potosí.
A través de la historia de nuestra nación, incluso antes de que se conformara como nación, el pueblo mexicano es testigo de las luchas sociales que emanaron de las necesidades de un pueblo saqueado por autoridades que ejercieron su poder por medio de la fuerza y el engaño, la traición y la infamia. Uno de esos falsos detentadores del poder es sin lugar dudas el de la Iglesia católica.
Para hablar del peso de la Iglesia en nuestra vida nacional, es necesario un recuento que se remonta desde la conquista española al territorio que hoy conforma México. Al verse descubiertas los nuevos territorios en las indias, los Reyes Católicos encontraron una justificación jurídica para dominar dichos territorios: las Bulas Alejandrinas, las cuales daban el derecho divino al reino de Castilla de colonizar los territorio descubiertos, claro esta, a cambio de que la Iglesia “evangelizara” a los mal llamados indios habitantes de ese lugar. Hay excepciones dentro del clero en esta etapa de la historia, tales como Bartolomé de las Casas, Alonso de la Veracruz y Vasco de Quiroga, los cuales se empeñaron en defender los derechos humanos de nuestros antepasados en contra de la Corona española. Pero la gran mayoría de gente del clero, utilizaba a los indios haciéndoles construir sus iglesias, o imponiendo la institución de la encomienda a cambio de una educación con fuerte doctrina cristiana.
Ya para 1824 con la primera Constitución del México independiente, se dictamina que la única religión seria la católica, esto como consecuencia del pacto realizado entre los liberales y conservadores de la época para que se diera la consumación de la guerra por la independencia.
Fue hasta 1857 con la Constitución y Leyes de Reforma donde participaron grandes constituyentes, como nuestro ilustre Don Benito Juárez, donde se encierra a la Iglesia en sus templos y edificios, quitándoles la enseñanza pública, deshaciendo los tribunales especiales, prohibiendo administrar todo bien innecesario para su culto y dejándolos fuera de un puesto público. Aquí es donde se sientan las bases de lo que hoy cono conocemos como separación Iglesia-estado y Estado laico.
En nuestra constitución que actualmente nos rige, la de 1917, se le da forma a la laicidad del Estado, sentando sus bases constitucionales en los artículos. 3°, 5°,7°, 24°, 55 VI, 82 IV, 130 constitucionales. No es necesario determinar en la Constitución que el pueblo mexicano se constituya en una república, representativa, democrática, federal y laica; ya que la misma Constitución en los artículos antes mencionados otorga la laicidad del Estado mexicano de derecho, siendo garantía fundamental del ciudadano.
A pesar de todo esto la complejidad y el pluralismo no se perdieron en México. Lo que tenemos en este siglo XXI, es defender el Estado laico y no al anticlericalismo, pues como liberales, ciudadanos, mexicanos, debemos respetar el culto y creencias de los demás individuos, siempre y cuando no detente en contra de la nación y no se inmiscuya como control social en el gobierno. Es cuanto.
A través de la historia de nuestra nación, incluso antes de que se conformara como nación, el pueblo mexicano es testigo de las luchas sociales que emanaron de las necesidades de un pueblo saqueado por autoridades que ejercieron su poder por medio de la fuerza y el engaño, la traición y la infamia. Uno de esos falsos detentadores del poder es sin lugar dudas el de la Iglesia católica.
Para hablar del peso de la Iglesia en nuestra vida nacional, es necesario un recuento que se remonta desde la conquista española al territorio que hoy conforma México. Al verse descubiertas los nuevos territorios en las indias, los Reyes Católicos encontraron una justificación jurídica para dominar dichos territorios: las Bulas Alejandrinas, las cuales daban el derecho divino al reino de Castilla de colonizar los territorio descubiertos, claro esta, a cambio de que la Iglesia “evangelizara” a los mal llamados indios habitantes de ese lugar. Hay excepciones dentro del clero en esta etapa de la historia, tales como Bartolomé de las Casas, Alonso de la Veracruz y Vasco de Quiroga, los cuales se empeñaron en defender los derechos humanos de nuestros antepasados en contra de la Corona española. Pero la gran mayoría de gente del clero, utilizaba a los indios haciéndoles construir sus iglesias, o imponiendo la institución de la encomienda a cambio de una educación con fuerte doctrina cristiana.
Ya para 1824 con la primera Constitución del México independiente, se dictamina que la única religión seria la católica, esto como consecuencia del pacto realizado entre los liberales y conservadores de la época para que se diera la consumación de la guerra por la independencia.
Fue hasta 1857 con la Constitución y Leyes de Reforma donde participaron grandes constituyentes, como nuestro ilustre Don Benito Juárez, donde se encierra a la Iglesia en sus templos y edificios, quitándoles la enseñanza pública, deshaciendo los tribunales especiales, prohibiendo administrar todo bien innecesario para su culto y dejándolos fuera de un puesto público. Aquí es donde se sientan las bases de lo que hoy cono conocemos como separación Iglesia-estado y Estado laico.
En nuestra constitución que actualmente nos rige, la de 1917, se le da forma a la laicidad del Estado, sentando sus bases constitucionales en los artículos. 3°, 5°,7°, 24°, 55 VI, 82 IV, 130 constitucionales. No es necesario determinar en la Constitución que el pueblo mexicano se constituya en una república, representativa, democrática, federal y laica; ya que la misma Constitución en los artículos antes mencionados otorga la laicidad del Estado mexicano de derecho, siendo garantía fundamental del ciudadano.
A pesar de todo esto la complejidad y el pluralismo no se perdieron en México. Lo que tenemos en este siglo XXI, es defender el Estado laico y no al anticlericalismo, pues como liberales, ciudadanos, mexicanos, debemos respetar el culto y creencias de los demás individuos, siempre y cuando no detente en contra de la nación y no se inmiscuya como control social en el gobierno. Es cuanto.
No hay comentarios:
Publicar un comentario